91 Hoy_en 20

El Lugar de Trabajo … dentro de Veinte Años

Ruben Palazuelos Romo

info@palazuelosconsultores.com

Pensemos por unos momentos sobre la siguiente pregunta: ¿Cómo será el lugar y el ambiente de trabajo dentro de veinte años? 

Si recordamos el ambiente de trabajo de veinte años atrás es fácil apreciar grandes diferencias en comparación al ambiente de hoy. Tal vez sea fácil distinguir un ritmo más rápido en la actualidad, un sentido de urgencia que hemos creado. Apreciamos diferencias en la cultura; por ejemplo: comunicación, transporte, vestido, diversión, educación. La tecnología en algunas instancias la apreciamos como causa de diferencias entre ambos períodos y en otras instancias como un efecto. Puede ser notable un mayor temor e inseguridad sobre una diversidad de asuntos, algunos de ellos muy remotos en distancia pero muy cercanos en su alcance. La permanencia en un empleo se aprecia más breve, en empleados con mayor nivel de educación que antes. 

¿Son mejores la empresas de hoy que aquellas de hace veinte años? ¿Es mejor hoy el ambiente de trabajo? ¿Existe mayor compromiso de empleados y de jefes? ¿Se brinda mejor servicio a clientes?

Con estas preguntas en mente, pensemos veinte años adelante. ¿Cómo ser mejor empresa? ¿Cómo puede ser mejor el ambiente de trabajo? ¿Cómo ser mejores empleados y jefes? ¿Cómo servir mejor a nuestros clientes? En mi opinión, las respuestas a estas preguntas no son fáciles y las alternativas no son muy atractivas para las partes involucradas. Varias fuerzas actúan para limitar el desarrollo de empleados y en consecuencia de sus empresas.

Podemos apostar que la tecnología tendrá un efecto aún mayor en nuestras vidas, personales y laborales, y continuará presentando riesgos mayores, algunos de ellos no imaginados y otros aún sin administración o legislación apropiada. La tecnología continuará desplazando personas de ciertos niveles de trabajo, retando siempre al sistema educativo a diseñar profesiones, contenidos y métodos acordes al ritmo de cambio, quedando el sistema educativo atrás del cambio. 

La educación de nivel superior tiende a ser aún más especializada, intentando satisfacer el mercado laboral pero perdiendo el valor formativo de la educación general. Los profesionistas sabrán más y más de menos y menos. Ante el ritmo de cambio, las organizaciones buscarán mayor instrucción técnica del empleado, sin suficiente desarrollo de la persona. Esto limitará la capacidad de adaptación de las empresas a cambios en su mercado; serán menos las empresas que logren desarrollar culturas de innovación para sobrevivir en el largo plazo. La vida de las empresas tiende a ser más breve en este panorama. 

Una gran cantidad de actividades laborales serán transformadas durante las siguientes dos décadas, incrementando significativamente la cantidad de profesionales que necesitarán adaptar sus conocimientos y habilidades rápidamente o quedar desplazados, con mínimas oportunidades para conservar su estilo de vida. El panorama es peor para personas que han permanecido en los niveles educativos básicos. Los porcentajes de la población expuestos a los riesgos de estos cambios son significativos. Los efectos sociales serán enormes y de mayor impacto que en la actualidad.

Aún cuando hoy existe una mayor población profesional con estudios universitarios, se cuestiona firmemente tanto la calidad de la educación como la oferta de carreras, generando serias dudas sobre el futuro laboral de muchos jóvenes. Para hacer frente a la creciente y rápida automatización es necesario ofrecer mejor educación en medios que faciliten y agilicen el aprendizaje, a la vez que debe pensarse más en cuáles áreas del conocimiento realmente serán de valor en el futuro. La tecnología impacta de manera más profunda y más rápida toda actividad laboral en cada ciclo de su evolución. Sin un plan de adaptación nos vemos obligados a reaccionar, improvisando soluciones que resultan pobres, limitadas y costosas. 

Nuestro país ha sido dependiente por demasiado tiempo en su economía de mano de obra de bajo costo, sin invertir suficiente en desarrollo para lograr mayor competitividad con innovación y diseño. Nuestra complacencia en este aspecto continuará limitando la capacidad de generaciones de jóvenes, restándoles la oportunidad de una mejor vida.

El interior del lugar de trabajo dentro de veinte años se distinguirá aún más del exterior, con un ambiente controlado en muchos aspectos como limpieza, orden, clima, seguridad. Esto será un mayor contraste con el exterior debido a factores políticos, económicos y climáticos que limitarán la satisfacción de las necesidades básicas del empleado, indispensables para su desarrollo y crecimiento y también para el desarrollo y crecimiento de la empresa. 

La cultura de trabajo en las empresas no será mejor mientras la vida del empleado no sea mejor. No es posible que una persona responda al avance en el interior de una empresa, a las exigencias de un mercado cada vez más competitivo y dinámico, cuando la misma persona vive sin progreso, o en retroceso, en sus necesidades básicas. Se ha comprobado que mientras la vida del empleado no sea mejor, la empresa seguirá pagando un alto costo para lograr competir. 

Una falta de visión a largo plazo, a nivel país y a nivel empresa, siempre sacrifica el corto plazo. Las empresas con una filosofía a largo plazo han trascendido por décadas mientras que aquellas preocupadas solo por el corto plazo dejan de existir en ese mismo corto plazo. La responsabilidad social de una empresa debe entonces crecer rápidamente para hacer posible el desarrollo de sus empleados y así lograr la colaboración necesaria para cumplir su misión.

El lugar de trabajo dentro de veinte años estará definido por algunos de los mismos factores que han formado el lugar actual: visión, liderazgo, tecnología, educación. La diferencia radica en la mayor magnitud y rapidez de los cambios próximos, lo cual acentuará en gran medida los retos para el empleado. Por un lado, el empleado verá que sus responsabilidades crecen en el interior de su lugar de trabajo mientras que la satisfacción de sus necesidades básicas en el exterior le será cada vez más difícil. 

El futuro de la economía de un país con una fuerza laboral cada vez más distanciada de la cultura deseada en su lugar de trabajo no es nada prometedor. Las soluciones para que una empresa logre una cultura de trabajo capaz de responder a las fuerzas cada vez mayores del mercado competitivo no serán rápidas ni fáciles. Esto puede llevar a que más empresas intenten resolver esta situación con mayor tecnología, dependiendo menos de las personas y, en consecuencia, acelerando la espiral negativa. 

Empleado y empresa sufrirán en el corto plazo las consecuencias de la falta de visión  en varios sectores hacia el largo plazo.