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Ignorancia y Poder

Ruben Palazuelos Romo

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Antes de teléfonos “inteligentes”, automóviles autónomos y planetas alrededor de otras estrellas; previo a las campañas de desinformación en Facebook y de repetidas distorsiones o negaciones de la verdad por varios presidentes, Carl Sagan reconoció que nos preocupamos muy poco por entender la ciencia y la tecnología y que las fuerzas de la ignorancia son poderosas y de gran alcance.

Carl Edward Sagan (1934-1996) fue el científico más famoso a fines del siglo pasado. Astrónomo, profesor y escritor, entre otros intereses, fue el autor de Cosmos, Un punto azul pálido y El mundo y sus demonios. 

Poco antes de su fallecimiento a causa de cáncer, Carl Sagan escribió El mundo y sus demonios – La Ciencia como una Luz en la Oscuridad. A continuación un muy breve extracto de su libro: 

… la ciencia es más que un conjunto de conocimientos; es una forma de pensar. Tengo un presentimiento de una América en el tiempo de mis hijos o de mis nietos – cuando los Estados Unidos es una economía de información y de servicio; cuando casi todas las industrias clave de manufactura se han ido a otros países; cuando los impresionantes poderes tecnológicos están en manos de unos pocos, y nadie que represente al interés público puede siquiera comprender los problemas; cuando la gente ha perdido la habilidad de establecer sus propias agendas o cuestionar con conocimiento a aquellos en posiciones de autoridad; cuando, aferrados a nuestras esferas de cristal y nerviosamente consultando nuestros horóscopos, nuestras facultades críticas en declive, incapaces de distinguir entre lo que se siente bien y lo que es verdad, nos deslizamos, casi sin notarlo, hacia atrás a la superstición y oscuridad. El entorpecimiento de América es más evidente en el lento decaer del contenido sustancial en los medios enormemente influyentes, programación de un bajo común denominador, presentaciones crédulas sobre seudo-ciencia y superstición, pero especialmente una especie de celebración de la ignorancia… Hemos establecido una civilización global en la cual los elementos más cruciales – el transporte, las comunicaciones, y todas las otras industrias; la agricultura, medicina, educación, el entretenimiento, la protección del medio ambiente; y aún la institución democrática clave de votar – dependen profundamente de la ciencia y de la tecnología. Hemos arreglado también las cosas tal que casi nadie entiende la ciencia y la tecnología. Esta es una receta para un desastre. Podríamos escapar de las consecuencias por un rato, pero tarde o temprano esta mezcla combustible de ignorancia y poder explotará en nuestras caras.

Como en muchas otras ocasiones, Sagan expresó de una manera muy clara sus observaciones y las consecuencias de la dirección en la cual la humanidad se dirigía desde ese tiempo. Podemos apreciar hoy, un cuarto de siglo después, que esa “mezcla combustible de ignorancia y poder” ha tenido un impacto muy negativo a nivel global. Es significativo, y de gran riesgo para el mundo, que una gran parte de la población ha preferido tener gobernantes ignorantes de las necesidades reales de nuestro planeta, interesados solo por servir a élites y no a la sociedad, con gran desprecio por el valor de la ciencia y el arte, y discriminatorios en su trato a la gente. Cuando la población decide otorgar poder a tiranos ignorantes es una muy triste señal de esa receta para un desastre que señaló Carl Sagan.