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Tiempo para Reflexión

Ruben Palazuelos Romo

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Sin duda enfrentamos en estos días un enorme reto. Un organismo microscópico paraliza al planeta. Pone a prueba nuestra inteligencia, reta nuestras emociones y evade nuestros intentos de contenerlo. Niños que hace décadas temían una guerra nuclear que dejara sin vida a grandes cantidades de personas, ahora en edad avanzada son víctimas de un agente viral que mata con igual alcance. Grandes ciudades y regiones enfrentan la realidad de depender de líderes incapaces de actuar para el bien de su gente ante esta pandemia; enfrentan la realidad de haber ignorado señales de alerta para tomar medidas preventivas; viven la realidad de un sistema de salud desatendido y relegado a tercer término en favor de intereses comerciales o ganancias personales.

Poblaciones enteras se resguardan para reducir contagio y con ello ganar tiempo en el desarrollo de medicamentos y vacunas. De manera repentina se presenta la necesidad, y la obligación, de aislarse por tiempo indefinido. Y entonces ante este paro súbito surge la oportunidad, y la necesidad, de reflexionar sobre nuestra vida y  lo que hemos hecho de ella, así como también reflexionar sobre el tiempo y la forma en que lo hemos utilizado.

Tal vez algunas personas no lo habían apreciado antes pero debido al ritmo de los negocios y a la velocidad de la comunicación se han impuesto demasiadas prisas, en ocasiones sin razón alguna. Han estado viviendo con un sentido de urgencia, muchas veces inexistente. Están permanentemente conectadas, siempre esperando con cierta ansiedad un siguiente mensaje. Sus prioridades son siempre acciones inmediatas; buscan ser muy eficientes cada día, probablemente sin un objetivo a largo plazo. 

Limitada una persona a marcar actividades en su lista de cosas por hacer día tras día, sin gratificarse por acercarse a un propósito mayor, está navegando por la vida sin dirección. Abandona su destino al azar; opta por ceder el control de su vida a agentes externos a ella. Sin permitirse espacios ni tiempo para despertar la creatividad y promover la innovación queda en un ciclo de rutinas diarias que no la conducen a ninguna parte que sea mejor que ayer. Su vida transcurre privada del tiempo para gozar de una plática con familia o amistades; sin interés por disfrutar un atardecer. Esta forma de vida tiene consecuencias, tanto físicas como mentales.

Al concluir esta pandemia podrá apreciarse la totalidad de los efectos; nuestras vidas no volverán al estado que conocíamos como normal. Y entonces será posible ver si nuestra percepción y valoración de la vida ha cambiado. Tal vez nunca logremos comprender las cifras totales; nunca lograremos aceptar la pérdida de vidas. Posiblemente muchas personas intenten regresar al sentido de urgencia constante en el cual vivían, como si nada hubiese cambiado; o tal vez ellas mismas decidan cambiar su actitud y determinación para llevar una vida plena, con un propósito mayor que las prisas del día de hoy, y del siguiente, y del siguiente …